LISTA OFICIAL DE LOS YUDANSHAS DE BOZENDO

 

"El BOZENDO Ka ha comprendido la noción del principio "TAO" cuando, habiendo perdido la Noción Artificial del Bien y del Mal, realiza naturalmente el bien y se abstiene naturalmente del mal."

 

El nacimiento del BO ZEN DO y su rápida difusión corresponden a un contexto particular de la historia de China. Podría decirse -como única respuesta según el pensamiento Taoísta y Moísta- que nació para salvar la dinámica de una coyuntura condenada al fracaso. Lo que le otorga toda su originalidad y permite explicar quizás su perennidad en el tiempo.

En algún lugar de China, durante la dinastía de los Tcheú (1000 - 221 antes de Cristo), en la época llamada de los “reinos combadientes”, vivía un sabío reconocido más tarde por la Historia: Mo Tsé. Las fuentes históricas le conceden la anterioridad al primer método codificado de autodefensa por medio de un palo.

Oriundo del principado de Song en el Ho Nam occidental, de apellido “Mo”, y de nombre “Ti”, vivió entre los años 479 y 381 antes de Cristo. Conocido inicialmente como “Mo Ti”, más tarde se hará llamar “Mo Tsé” (el sabio Mo) rápidamente conocido por su legendaria sabiduría, apreciable a lo largo de la lectura del Mo Tsé, libro de 53 capítulos.

Gracias al “Mo Tse” y otras fuentes de la época, sabemos que los Moístas tenían una organización disciplinada a semejanza de la doctrina militar. Este hecho no sorprende en lo más mínimo si se tiene en cuenta que la escuela Moísta o “Mo Kia” provenía de la caballería, la escuela Ju provenía de los letrados y la de los Taoístas de los ermitaños. La Mo Kia reunía a los caballeros “Hie” especialistas en Artes Marciales y sus principios o Bushido.

Entre ellos se encontraban antiguos maestros de armas de clanes feudales que poseían técnicas secretas desde los combates de cuerpo a cuerpo hasta combates con espadas, picas, palos, manos desarmadas, así como en el manejo de carros de guerra… Mo Tse les propuso entonces reunir estos diferentes conocimientos y mediante sus test de juicio, codificar los métodos (hecho sin precedente en la historia china de las artes marciales). Fue ésa, a criterio de expertos, una de las grandes originalidades ofrecida por la Mo Kia que, con el impulso de su Kiu Tse (gran maestro) pudo sacar provecho de todos estos conocimientos hasta entones esparcidos. Conjuntamente estableció un código muy estricto del caballero –Hie To- conocido posteriormente en el Yamato (Japón) como Bushido. Su método de enseñanza hacía hincapié tanto en el progreso de la virtud moral (Jenn en japonés) como en el de la agilidad y destreza física.

Con ayuda de su discìpulo predilecto, primer graduado “K’in Ku Li”, Mo Tse realizó el método “Tung I” o Kei Ko en japonés. Está compuesto por nueve principios:
El primer principio, I-I, en japonés Iti Kyo, dice relación con las posibles maneras de mover el bo, en molinetes, puntas, cambios de mano, y todas las formas de disuasión que invitan a los eventuales adversarios a mantenerse a distancia.
El segundo principio, Eu-I, Ni Kyo en japonés, dice relación con ataques, defensas, etc… asimilando al mismo tiempo el ataque, la protección y el contrataque. El Eu-I (Ni Kyo) está compuesto por diez series “Chen Tchuan”. Estos Tchuan son opuestos a ellos mismos “Seu Seu” (cuatro por cuatro) y forman simétricamente ochenta golpes que pueden combinarse infinitamente.
El tercer principio, Sans-I, San Kyo en japonés, está basado en el principio de los enlaces (los golpes son dados o esquivados). Está también compuesto por diez series “Chen Tchuan”, sus combinaciones son múltiples y se necesita una gran experiencia para dominarlo.
El cuarto principio, Sen-I, Yon Kyo en japonés, está compuesto por cinco series centradas en el principio del Wu o ténica del vacío. Dirigida a los expertos, se define exclusivamente por el principio del Yin y del Yang. Los practicantes tratan de alcanzar a sus adversarios pero sólo deben encontrar el vacío, es el sentido mismo de la esquiva y del contrataque, el Tai mai no sen del practicante japonés del Kendo. Es la facultad de llevar la delantera al o a los enemigos “Ken no sen” o de esquivar de repente el ataque del otro “Tai no sen”.
El quinto principio, U-I, Go Kyo en japonés, es el arte de desarmar el adversario, quitar su arma de sus manos y volverlo menos agresivo. Este principio se basa en la agilidad, la rapidez y el efecto sorpresa.
El sexto principio, Liu-I, Roku Kyo en japonés, es el arte de la proyección y palancas realizadas con el bo en “tachi wasa” (de pié) o en “sutemi wasa” (sacrificando el equilibrio de su propio cuerpo) para proyectar al adversario y dejarlo fuera de combate.
El séptimo principio, Ts’I-I, Siti Kyo en japonés, representa el estudio y la manera de proyectarse a sí mismo en el suelo con caídas amortiguadas (Ukemi) o rodando hacia delante o atrás, con o sin impulso. El Ts’I-I entrega al practicante confianza, otorgándole la posibilidad de salirse de las peores situaciones.
El octavo principio, Pa-I, Hati Kyo en japonés, es el de las posturas y desplazamientos. Saber desplazarse rápidamente con agilidad conservando su asentamiento, su estabilidad, tomar la oportunidad en las defensas y contrataque, es un factor esencial de la victoria que demanda mucho trabajo, asiduidad y autocontrol. ¿Cómo usar el Wu (esquivas) y practicar correctamente el Tung-I (el método y sus principios) sin haber bien asimilado el Pa-I, sin importar el tipo de suelo?
El noveno principio, Kiu-I, Ku Kyo en japonés, tiene relación con la forma clásica, la actitud perfecta también denominada Kiu-I en homenaje a los ancestros. Mo Tse y K’in Ku Li pasaron gran parte de su existencia a perfeccionar este principio de la forma y del fondo, del arte marcial y del bo más específicamente. Los japoneses de la época medieval así como los de los tiempos modernos han mantenido esta tradición en la forma fundamental de las artes marciales. Son los katas ancestrales, base clásica de cada una de las disciplinas “Kompon Gensoku”.

Esta tradición de la antigua china fue mantenido secreta por mucho, muchísimo tiempo. Actualmente sólo quedan 23 rollos del “Mo Tse”. Esta pérdida se debe, durante las diferentes invasiones que tuvo China a tantos autos de fe de los vencedores. La transmisión oral del bo superó las expectativas del Shi Han (gran maestro). Su notoriedad ganó progresivamente a toda China y como en la mayoría de estos casos fue objeto de plagios que empobrecieron su espíritu original, despojándolo de su esencia. Solos algunos monasterios aislados de las grandes ciudades, dogmas inspirados por la misma búsqueda, por el mismo amor por el Tao supieron guardar y perpetrar la tradición oral siguiendo los principios originales enseñados por Mo Tse.

Y es allí, en uno de estos templos del actual Set Chuan (en el templo del río I Chung), donde se realizó la unión entre extremo oriente y occidente, a principios del siglo XX, gracias al Maestro Francis Vigoureux.

Extraido del Método de Bozendo, Tomo I